Catarsis (I)

(27 de mayo)

¡Cuanto tiempo sin escribir! Pues aquí me tienes, querido blog.

Esperas por mis tecleos en tu cuadro de texto en blanco y sé que acomodarás mis palabaras de acuerdo a la plantilla que te ha sido enviada desde los confines de WordPress.

Bien… es hora:

Después de comprobar una vez más que mi capacidad creativa no esta muerta del todo, escribo estas líneas después de un tiempo muy largo de no tener tiempo de dedicación a mis blogs.

(3 de junio)

Termino de escuchar Lonesome Street y empiezan los primeros acordes de New World Towers ¿Qué es esto? El nuevo disco de Blur llamado The Magic Whip. Un momento de relax después de un día lleno de estrés que disfruto entre las notas emitidas por la banda del señor Albarn.

No me gusta mi trabajo. O tal vez lo que no me gusta es justo cuando empiezo a hacer cosas relacionadas a la contabilidad. Ustedes, amigos contadores, lo saben: capturar ingresos y estar anexando factura por factura a cada póliza.

Esto me estresa, me pone de malas y lleno de tensión. Janik, ya tengo que entregar estados financieros, yo nomás te aviso, es la frase que he escuchado últimamente de la boca de mi jefe -que, dicho sea de paso, es mi suegro-.

Originalmente había entrado solo para reorganizar la red y actualizar el programa contable y los Windows de su despacho y mírame… heme (aún) aquí a casi un año, en mi maldita zona de confort. Y digo maldita porque hoy, más que nunca, la detesto. No estoy haciendo lo que me gusta. Tengo una certificación como Administrador de servidores Linux, cuyos conocimientos no he utilizado por estar ocupado en capturar cifras, “pegarles” facturas y archivar. Me siento desperdiciado.

En algún momento tengo que salir de aquí. Solo quiero terminar mis pendientes informáticos en el despacho: el sitio Web, el servidor proxy y el nuevo router que se utilizará para tener una red digna de un buen despacho. Mis conflictos con la contabilidad son personales, nada en contra de mi jefe o de mi lugar de trabajo… ¡Wow… Ghost Ship es una excelente canción!

Quiero leer, quiero terminar mi curso de CódigoFacilito, quiero implementar ese servidor y disfrutar administrándolo. Quiero ser un informático, no un remedo de contador.

Las 9. Rayos, hay que cerrar aquí. Me espera un cigarro, la compañía de mi esposa y juro que voy a volver a leer y terminaré ese libro…

(Este fue un post escrito casi como me vino a la mente. Necesitaba hacerlo. Las correcciones fueron mínimas)

2014

2014 no fue un año fácil.

Hubo sucesos que me hicieron recordar lo frágil que es nuestra existencia, pero a la vez, recordé que, gracias a Dios y al amor que le temeos a la vida, podemos ser más fuertes que cualquier problema.

Volvió la eterna encrucijada de no saber que hacer, solo que la ecuación tenía un factor más: mi matrimonio. El tiempo personal se reduce cuando tienes una familia que mantener pero no por eso debes olvidarte de tus sueños.

No pude terminar de leer un solo libro. No es un motivo de orgullo, ni tampoco uno de tirarse al piso, es una oportunidad para descubrir que todo lo que quiero se puede lograr. Solo hace falta orden.

Fracasos laborales… pfff. De esos he perdido la cuenta. Llegué a un lugar de trabajo en el que, tal vez, no me ocupo mayoritariamente en las cosas de mi interés, pero me siento bien y tengo estabilidad laboral. Mientras tanto, terminé mi curso de administrador Linux con calificación aprobatoria y me certifiqué. Dos pasos más en esta escalera que recorro hacia lo que quiero lograr.

Reduje mi tiempo en las redes sociales y en los blogs. Lo primero es positivo porque he llegado a la conclusión de que, en Facebook, hay muchas ocasiones en que se habla solo de banalidades sin mucha utilidad; lo segundo… es algo subjetivo. Aprendí que hay que tener una regularidad en las publicaciones, pero no demasiada como para descuidar tu vida y además, dividí mi blog en dos para enfocar mejor mis esfuerzos de escritura creativa y mi pasión por la tecnología.

El amor, se multiplicó. A pesar de las complicaciones, sigo amando a mi esposa y disfruto cada momento con ella. Reímos y lloramos, pero siempre juntos. Tuve la oportunidad de asistir a un curso de coaching donde pude sanar muchas heridas y dejar atrás miedos que tenía arraigados desde hace años. Crecí como persona y me di cuenta de que tengo una gran familia, con la cual -y cito el lema del escudo del Liverpool FC-, nunca más caminaré solo.

Esto, a grosso modo, fue 2014 para mi. Hoy, que ya ha iniciado el segundo día de 2015, escribo esto entre un clima cálido y corrientes marinas. No hice “propósitos de año nuevo” que olvidaré a los dos meses de haberlos establecido. Solo sé que en este año regresaré a leer, a estudiar y me seguiré preparando lo más posible para terminar mi licenciatura y poder certificarme de nuevo en 2017, cuando la validez de la que he obtenido termine, solo que ahora iré por una mejor certificación ¿Será la Red Hat Certified System Administrator? ¿O la CLA (SUSE Certified Linux Administrator)? No lo sé todavía. También puliré y mejoraré mi nivel de inglés antes de iniciar el aprendizaje de un nuevo idioma.

¡Que comience el 2015, que hay muchos días por transcurrir!