Paddington: excelente película

Antier domingo, vi una película que mis pequeños sobrinos ya tenían ganas de ver: Paddington.

Es una película inglesa basada en un cuento infantil escrito por Michael Bond y publicado en 1958 llamado A bear called Paddington (Un oso llamado Paddington), al que han comparado, incluso, con Winnie The Pooh (que es netamente estadounidense). La película se esperaba en América a principios de 2015, sin embargo, ya la tenemos por aquí en algunos cines.

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¿De qué trata esta película? Hace algunos años, un explorador perteneciente a la sociedad de geógrafos visitó “el lejano” Perú y encontró a una pareja de osos muy parecidos al del comercial de Spring Air (ustedes disculpen… el anuncio es genial).

Total, que el explorador descarta su propósito original y acaba haciéndose amigo de los peludos animales, enseñándoles costumbres humanas e inglesas para cuando visiten Londres y una receta muy dulce que se volverá constante en la trama.

Pasa el tiempo y la pareja de osos se hace cargo de un sobrino, el cual acaba haciendo el viaje a Londres como polizón, llegando a la famosa estación de trenes londinense: Paddington Station, el punto de partida de todas las ocurrencias, disparates y aventuras del pequeño osito.

Se preguntarán ¿Qué pasa después? ¿Cuál será esa receta dulce de la que hablas? Y les responderé: vean la película. Es muy buena y se van a divertir. Lleven a sus niños (hijos, sobrinos, primos chiquitos, etc.), es una película que se disfruta en familia.

La calidad de la animación es excelente, las actuaciones, geniales y la historia es la cereza del pastel (no en vano recibió 8/10 de calificación en Rotten Tomatoes). Después de verla, léanse el libro y los consecuentes (ya que Paddington aparece en muchos más libros). Yo lo haría (Pelé dixit).

Por cierto, es tal la fama de esta historia en el Reino Unido que hay una estatua del oso en una de las escaleras de Paddington Station.

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Y ahora… un breve resumen de la semana

Aaah… WordPress y sus beep beep boop… hay muchas cosas simples que pueden producirme risa. El nivel, desde luego, es variable, pero igual funciona.

¿Les he dicho ya que soy casado?

(Interrupción momentánea. Aprovéchelo, estimado (a) lector (a)…)

Pues si, tengo un feliz matrimonio que esta por cumplir dos años.

Mi esposa, Thelma, es mayor que yo por tres años (no tipeo el número porque, para muchas féminas, no les gusta revelar su edad “¿Cuántos me calculas?”, llegan a decir algunas).

Thelma es una talentosa (si, así lo digo y no es porque sea mi cónyuge, sino porque en realidad tiene talento) maquillista y estilista. Logra hacer cambios de look impresionantes (dicho por sus clientas y algunas amistades mías).

Un día les contaré cómo fue que la conocí… pero no de cualquier manera. Algo se me ocurrirá.

Esta semana ha sido larga, tomé mi curso y realicé mi examen para certificarme como administrador de servidores Linux (¿les he dicho ya que trabajo en la ignoradísima área de sistemas? Eso sí, no me parezco a los personajes de The IT Crowd). Estoy nervioso. Si no paso ese examen me sentiré mal porque fracasé en algo que me gusta mucho, aunque tenga otra oportunidad de presentarlo.

Tal vez esté tomando una actitud masoquista, pero el hecho de tener un matrimonio es algo que me motiva a superarme a ser mejor. Quiero darle muchas sorpresas a mi esposa, pero dárselas de verdad, no como promesas de campaña política.

Es aquí cuando me siento como la rana René… y se me pasa (el masoquismo)

Me voy a dormir. Estoy enfermo: la gripe me pega duro y no me gusta. Esperamos estar mejor para mañana.

¡Hola!

Mi nombre es Janik y tengo 26 años (bueno, el nombre con el que me gusta que me llamen), un nombre con diversos significados, según resultados encontrados en Internet

El primero que encontré provino de la lengua purépecha o tarasca: mi nombre significa “Lluvia”

El segundo es una variación en muchas leguas europeas del nombre hebreo Juan, cuyo significado es “el señor es benigno”.

Janik es mi segundo nombre. Una pregunta que muchos me hacen al momento de conocerme es ¿Y cuál es tu primer nombre?

Y les respondo: Ek. He visto muchas caras de sorpresa tras oír esto.

Este nombre es maya y le he encontrado un par de significados en Internet: Uno es “oscuro” o “negro”, y el otro es “estrella”.

En algún momento, me llegaron a decir “lluvia negra”. Ya sabrán por qué

A pesar de la predilección por mi segundo nombre, me siento orgulloso de tener ambos.

Siempre me ha gustado escribir y no quiero perder esto. Este blog es un ejercicio. Un poco por catarsis, un poco por el puro gusto. Esta es mi historia, mi pensar, mi existir…